Crónica de una utopía: IV entrega

1 de febrero de 2013

IV

El paso a seguir sería  redactar un manifiesto del movimiento cuya composición tardó algo más de tres días. Escribir a seis manos no es nada fácil y menos cuando no hay acuerdo sobre lo que realmente busca cada autor.

Luego de muchos cambios por fin imprimieron una versión que los complacía por igual:

NO RECES POR EL DESPROTEGIDO. PROTÉGELO Y CALLA.

Somos los BUENOS ATEOS. Un colectivo de estudiantes y de ciudadanos de diferentes regiones del país que comparten el  respeto por el libre pensamiento, la búsqueda del estado laico,  la dignidad del ser humano y la defensa de las minorías.

Por ende, nos declaramos en contra de toda organización, entidad, persona o manifestación que atente contra estos cuatro preceptos. Particularmente nos oponemos a los dogmas cristianos, en los que vemos encarnados  el odio, la intolerancia, la misoginia  y el yugo del más débil.

Exigimos al Estado una formación laica y de igual manera urgimos por denunciar las intromisiones de la iglesia  en la legislación de un país cuya Constitución Política lo consagra como pluricultural.

Propendemos por el cese de manifestaciones religiosas en espacios públicos y en los medios de comunicación, luchamos contra los vicios de la fe, el fanatismo y la ignorancia.

Reivindicamos la moral del buen ciudadano, atesoramos el civismo producto de una educación de calidad y deploramos los delitos que en la historia y en el ahora se cometen en nombre de Dios.

Somos BUENOS ATEOS, y cada día seremos más.

Únete e nuestra causa atea:

 @buenosateos  

 www.buenosateos.wordpress.com

 En cuanto terminaron de redactar el panfleto se dispusieron a colgarlo de la página de internet  que señalaban en él  y pusieron el link en su cuenta de twitter. A lo largo de la tarde pasaron de tener 700 seguidores a 930 y la tendencia parecía mantenerse.

Fotocopiaron el panfleto y lo pegaron en diferentes sectores de la ciudad. Al principio con una timidez aterradora pero luego con la confianza de quien repite mucho una misma acción, pese a insultos y desprecios,  hasta que las 5000 copias que habían impreso desaparecieron.

La bola de nieve había empezado a rodar y ninguno de los tres buenos ateos sabía la magnitud de lo que habían creado.

Si  quieres leer la novela completa, lo puedes hacer en el libro De amores y blasfemias, que incluye además, otra novela corta y cinco relatos más. Disponible en: http://www.amazon.com/amores-blasfemias-Spanish-Edition-ebook/dp/B00AQQKKMQ

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Crónica de una utopía. I entrega

24 de enero de 2013

I
Excelentísimo monseñor, RUBÉN DARÍO SALAZAR
Presidente de la conferencia episcopal.
Bogotá, Colombia
De la manera más respetuosa que su persona se merece, escribo esta misiva con la intención de que en su magnífica humildad, tome a bien explicarle a esta oveja descarriada, que pasa por una crisis de fe terrible, cuáles son los argumentos históricos por los cuales se dice que murieron más de 80.000.000 de indígenas americanos en lo que no sé si denominar el más alto oficio evangelizador de la Santa Iglesia o el genocidio más vil del que se tenga noticia en nuestra historia. Sé que nuestro Dios es la verdad y la vida y que en su nombre se han librado batallas contra herejes y apóstatas, se han quemado libros, ideologías y personas con justicia sonora. Pero no entiendo por qué San Pedro y sus sucesores, depositarios de la iglesia en el mundo, no optaron por ablandar el corazón de los aborígenes con amor, como nos enseñó Jesús, sino aplacar su desobediencia con toda violencia, quemando sus templos, violando sus mujeres, torturándolos hasta convertirlos al cristianismo: Una fe que no alcanzaban a comprender con latigazos y masacres. ¿No decía Jesús “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”? Acaso no eran mansos nuestros ancestros y no fueron despojados, hasta el sol de hoy, de la tierra que amaban y protegían?
¿Acaso es la historia impía la que inventa estos crímenes de la Iglesia para desprestigiar su santo ministerio?
¿Con mi fe en Cristo patrocino aquel pasado genocida?
El bautismo redime al hombre del pecado original, pero ¿Qué pasa con estos pecados mil veces más horrendos y dementes?

Sé que usted además de ser un hombre de fe, cumple con una serie de disposiciones administrativas que limitan su tiempo y su paciencia, sin embargo espero una respuesta, fuera breve, pública o privada de estos interrogantes que me aterran y que me hacen un mal cristiano.

Y prefiero mil veces ser un buen ateo a un mal cristiano.

Si quieres leer la novela completa, puedes hacerlo descargando el libro De amores y blasfemias, que además incluye otra novela corta y cinco relatos ateos más. Disponible en http://www.amazon.com/amores-blasfemias-Spanish-Edition-ebook/dp/B00AQQKKMQ