Crónica de una utopía VI

18 de febrero de 2013

VI

Esa noche, luego de una tediosa clase de Etnografía del habla,  Gabriel  llegó agotado a casa. Vivía con su mamá,  una humilde vendedora de  productos de aseo y fervorosa creyente, consecuencia obvia de una educación parcializada y un sincretismo religioso sin par. Ella estaba viendo en el noticiero  de la noche  una noticia que le impactó. La linda presentadora hablaba con  notables gestos de desaprobación,   de la fundación de una guerrilla contra Cristo que prendía las alarmas de una Colombia que necesita de Dios.

Mostraron en pantalla los dos panfletos  que los buenos ateos habían redactado y un collage de  fragmentos de entrevistas que en el día les habían hecho a transeúntes escandalizados y a jerarcas de la iglesia. Todos coincidían en su indignación.  La rabia  se arremolinó en los intestinos de Gabriel y  a los pocos minutos defecó con furia.

Los comentarios  denigrantes  inundaron el foro de la página de internet que con mucho esfuerzo habían diseñado. En twitter había una guerra frontal entre defensores y opositores de la causa atea. Y parecía que los amigos de Cristo estaban ganando.  Las amenazas pululaban como los errores de redacción en la biblia.

-Yo sabía que esto iba a pasar. Dijo Álvaro en conversación telefónica con Hija de Lot. Desde ese momento  y a petición de la atea, Álvaro fue conocido como El profeta.

Álvaro Uribe  era por ese entonces una figura pública preponderante, expresidente de la República de Colombia. Un hombre recio de  derecha,  católico hasta el tuétano, del que se dice que tenía nexos con grupos armados ilegales;  de mano dura con los delincuentes y rodeado por oscuros personajes que hoy en día están en la cárcel. Álvaro Uribe  era también el nombre de un estudiante de sociología de la Universidad Nacional, un joven rebelde de pelo largo, cercano al socialismo, fumador de marihuana  y acérrimo ateo. La coincidencia estúpida de nombres le había causado a El profeta   incontables burlas y  apodos, antítesis  de su subversión. Cada salida en falso del expresidente replicaba tenazmente en la cotidianidad de El profeta.

-El profeta estaría bien.  Me gusta el tono místico. Sentenció Álvaro José, como se hacía llamar antes del alias que le asignaba Mariana. Pero su voz estaba apagada. La angustia  de ser el líder del movimiento que  toda Colombia quería desmembrar no le permitió decir más.

Al día siguiente, muy temprano en la mañana, los buenos ateos se reunieron. Hija de Lot, El profeta y Gabriel, el único miembro sin alias; discutieron largamente  sobre  los acciones que ya habían desarrollado y sobre el porvenir del movimiento. Fueron pesimistas. La chispa rebelde se estaba extinguiendo. No querían morir como mártires ni ser expuestos en la picota pública por atreverse a pensar distinto. Se sintieron en el Medioevo. Estaban condenados a la hoguera.

Revisando las noticias de la prensa en internet y las columnas de opinión de los principales diarios de Colombia, se encontraron con que una pequeña rama de periodistas independientes veía en ellos el ejemplo a seguir de una juventud ciega, acostumbrada al fútbol, al reggaetón y a la indiferencia.

Gabriel leyó en voz alta el fragmento de una columna que más parecía la reseña de un libro de poemas:

“El tono rebelde de los buenos ateos refresca la anquilosada sociedad pacata de los colombianos y amalgama  con sutileza el libre pensamiento  de Gaitán Durán y los ensayistas de la revista Mito en los cincuentas, con la rebeldía rabiosa de los nadaístas…”

Pero era una pequeña  minoría. El resto de la prensa despreciaba su ímpetu iconoclasta;  los más fervorosos, incluso,   condenaron  la herejía con todo el desprecio que su falsa moral les permitía. Gabriel de nuevo se permitió proporcionar un ejemplo:

Es inminente la necesidad de individualizar a estos sujetos que pretenden alterar el carácter  inmutable de la Iglesia, representante de Dios en la Tierra. Esperemos que la justicia de los hombres  impute los delitos a los que haya lugar a estas personas que no son más que ovejas perdidas en un mundo  lleno de vicios y necedades. Por su parte la Iglesia habrá de excomulgar a estas almas impías y será Dios en los cielos quien perdone sus herejías…”  opinaba un padre de la iglesia que tiene un espacio semanal en el periódico de mayor circulación en Colombia.

Precisamente esa intromisión de la iglesia en los medios de comunicación y en las diferentes esferas del poder era la que atacaban los buenos ateos.

-¿Por qué si vivimos en un país donde se consagra el derecho a la libertad de culto, debemos leer  lecciones de moral cristiana cada fin de semana?  Replicó Hija de Lot. Y como haciendo catarsis  por el rencor y la impotencia siguió preguntándole al aire lo mismo que después escribiría en su diario:

“¿Cómo puede haber libertad de culto en una sociedad cuyos días festivos se rigen por las celebraciones de la iglesia católica? ¿Cómo ser una buena atea en un país de autoridades rezanderas? ¿Cómo garantizar mis derechos como mujer, si la iglesia,  no contenta con meterse en mi historia, se quiere meter también en mi corazón, en mi cerebro, en mi matriz, en mi cama, en mi libertad?  ¡No puede haber libertad  en un país cuyas noticias de última hora  se adornan con epítetos de alabanza a Dios! ¡No podemos  ser libres mientras nos enseñen a persignarnos antes que a pensar! ¡No estoy dispuesta, no quiero renunciar a mis principios, no quiero  perdón divino!”

Las últimas oraciones le salían fragmentadas, difusas, inconclusas. No pudo controlar su respiración, las vocales trémulas se alargaron hasta que rompió en un llanto limpio, sincero, rebelde.

No era para tanto, buena atea. Aún tenían mucho por hacer. La ley, aunque injusta, parcializada y devota de Cristo no podía atarte ni callarte. Como lo decía otra columna que apareció por ahí, eres libre para expresar tu opinión, eres libre para encarnar los derechos vulnerados  de las mujeres  ateas y protestar, y así lo harías aunque pudiera costarte la vida.

Pese a la lluvia de críticas, lo cierto era que  en pocos días habían   conseguido dar el primer paso de cualquier movimiento revolucionario: Visibilizarse. Tenían  en ese preciso momento 9840 seguidores en twitter y la gente estaba como loca imprimiendo los panfletos que colgaron en la página de internet y dándolos a conocer en sus redes sociales, en sus comunidades, en sus parques y en sus iglesias. Incluso, gracias a la magia  del internet, los buenos ateos ya gozaban de  prestigios incipientes en diferentes círculos de jóvenes ateos en España y en donde fuera que la cuenta @buenosateos tuviera seguidores. Las columnas de opinión apoyando a estos tres ateos  se reproducían  por doquier  y su rebeldía  se esparcía por el mundo.  El profeta, Hija de Lot y Arcángel como se hizo llamar Gabriel  -un apodo sin arandelas, simple como su dueño, pero funcional- habían puesto el dedo en la llaga. Somos millones de ateos anónimos en Colombia y en América y ellos nos habían dado la voz  y el carácter del que carecemos.

 

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Crónica de una utopía: V entrega

8 de febrero de 2013

V

Todo vándalo amateur sabe que un seudónimo no es un nombre que se asigne a la ligera, por lo que luego de probar con algunos alias, prefirieron dejar esa tarea para después. Mariana fue la primera en autodenominarse: Luego de mucho escarbar en las lecturas bíblicas, en los nombres de las mujeres violentadas del antiguo testamento, en las etimologías de los nombres hebreos que conocía, en los nombres de los evangelistas apócrifos y en las concubinas de los papas de la Edad Media; por fin encontró un nombre que la complació y que efectivamente representaba lo que sentía como mujer frente a una religión que la reducía a ser una madre o a ser una puta. Desde ese sábado a las tres de la mañana, cuando tuvo esa mágica epifanía, sus amigos y enemigos la conocerían con el alias de Hija de Lot.Según la biblia, las hijas de Lot eran dos cuyos nombres no son especificados. Tienen estas mujeres dos momentos importantes en el libro del Génesis; tal vez el libro más misógino y violento de la historia.

Pasaba que Sodoma era una ciudad sitiada por el pecado. Los sodomitas practicaban artes amatorias que Dios, por envidia metafísica tal vez, no toleraba. Entonces en su justicia divina decidió exterminar a todos los ciudadanos exceptuando a Lot, que era sobrino de Abrahán. Para el caso, mandó a dos hermosos ángeles para que protegieran a Lot y a su familia y los sacaran de la ciudad que pronto ardería en llamas. Pero los ángeles fueron acorralados en casa de Lot, por los sodomitas que los deseaban para, precisamente, sodomizarlos una y otra vez. Viendo esto, Lot iluminado por la sapiencia del espíritu santo ofreció a sus hijas vírgenes para que el pueblo ansioso las violara y así los anos incólumes de los ángeles permanecieran sellados.

Tal parece que a las hijas de Lot estas disposiciones las complacieron, porque no bien pudieron huir con su padre a una montaña aislada de la maldad y del pecado, y viendo que no había hombres con quienes copular, decidieron emborrachar a su padre para que las complaciera en dos noches consecutivas. Aunque Lot estaba ebrio y sus erecciones eran fofas, ellas se dieron por bien servidas ya que estaban urgidas de un miembro que las penetrara como perras en celo y la excusa de prolongar la prole fue la aberración perfecta para un libro tan aberrado como la biblia.

En síntesis, y volviendo al alias de Mariana; el nombre Hija de Lot, representaba todo el desprecio que Dios profesaba por la mujer. La madre o la puta. Sin términos medios, sin redención.
Luego de una semana de haber empapelado la ciudad y haber multiplicado de manera exponencial a sus seguidores de twitter, que ya se acercaban a las 5000, el paso a seguir fue hacer una breve diatriba contra la iglesia. Mariana se estaba perfilando como la redactora oficial del movimiento, así que formuló las bases del texto que luego fue corregido entre los tres buenos ateos. Al término de un par de sesiones colgaron en su página de internet un nuevo documento.

SEÑORES DE LA IGLESIA CATÓLICA
Sabemos que la iglesia en Colombia y en el mundo está sufriendo una profunda crisis, producto de los dilemas que se generan porque los dogmas de Dios, de su hijo Jesucristo y de la paloma mágica no se adecúan a la realidad de una sociedad contemporánea, abierta al cambio y al libre pensamiento. La fe católica se opone al avance científico, al respeto de los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de los indígenas que aun conserva esta tierra que a mala hora fue bendecida por el Todopoderoso, y en general se opone a la visibilización de cualquier minoría que derogue sus preceptos arcaicos. Sin embargo, este problema no es para nada nuevo y comenzó quizás desde la misma fundación de la iglesia, 300 años después de la supuesta vida de Jesús. Desde entonces y hasta hace relativamente poco, el problema se solucionaba pasando a los herejes por las armas y así inventaron las cruzadas, la inquisición, la evangelización de los pueblos aborígenes de un mundo que era entonces puro. E impusieron sus fábulas de sangre a costa de la muerte de millones. Crearon el índice de libros prohibidos, permitieron la esclavitud de los débiles, fueron cómplices de los más grandes dictadores que ha parido el mundo, y siempre tomaron partido por el poderoso. Reciben anualmente millones de dólares producto de vulgares limosnas o descaradas indulgencias aprovechándose de la ingenuidad y de la fe de sus fieles. Esconden descaradamente los delitos de sus jerarcas, desde los millonarios lavados de dinero del Vaticano hasta los más execrables pecados de los párrocos de barrio contra nuestra infancia. Condenan el libre pensamiento y el desarrollo científico, niegan los derechos de las mujeres y cuando menos los limitan tajantemente; pretenden convencer a sus seguidores que moral es sinónimo de fe cristiana y que aquel que se aleje de Dios no posee la voluntad suficiente para hacer el bien. Abren sus iglesias pregonando un mensaje de paz divulgado por el infinito amor de Dios; pero quien no esté dispuesto a recibir su palabra conocerá su infinito y violento rencor.
Por los vejámenes históricos de la iglesia, por las mujeres violadas y los niños sodomizados en nombre de Dios, por el amor a esta tierra arrebatada por evangelizadores delincuentes, por las biografías del santoral, plagadas de delitos, abusos y torturas contra el pueblo; por los herejes, las brujas y los apóstatas que murieron cruelmente a causa de las más inocuas afrentas contra Dios y por las calumnias del dogma cristiano tallado con sangre en nuestra historia, exigimos respeto.
Nosotros los BUENOS ATEOS exigimos a la iglesia católica ceder del lugar preponderante, que en contra de la Constitución, ocupa en la sociedad colombiana. No estamos dispuestos a seguir tolerando en silencio las manifestaciones públicas de la fe, de bocas de mandatarios regionales, funcionarios del gobierno o los medios de comunicación. Reclamamos que se retiren los crucifijos y demás imágenes que hasta el día de hoy decoran los colegios oficiales y las entidades públicas y exigimos, por último, humildad de parte de su institución para pedir perdón por los incontables delitos que han cometido en nombre de Dios en Colombia.
Nos tomamos el derecho, por la fuerza si lo prefieren, de tener voz e incendiar ideologías convenientes; desde el día de hoy esa será nuestra lucha. Somos los BUENOS ATEOS que no descansaremos hasta hacer de este país de mierda una sociedad libre de Dios.

Para esta ocasión los estudiantes no quisieron apersonarse del asunto imprimiendo, fotocopiando y repartiendo los panfletos. Prefirieron aprovecharse de la fama escandalosa que estaban gozando en las redes sociales y solicitaron de una hermosa manera, redactada por Hija de Lot, que los seguidores de los buenos ateos difundieran su mensaje y lo llevaran de manera anónima a todas las iglesias que pudieran abarcar.

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Crónica de una utopía: IV entrega

1 de febrero de 2013

IV

El paso a seguir sería  redactar un manifiesto del movimiento cuya composición tardó algo más de tres días. Escribir a seis manos no es nada fácil y menos cuando no hay acuerdo sobre lo que realmente busca cada autor.

Luego de muchos cambios por fin imprimieron una versión que los complacía por igual:

NO RECES POR EL DESPROTEGIDO. PROTÉGELO Y CALLA.

Somos los BUENOS ATEOS. Un colectivo de estudiantes y de ciudadanos de diferentes regiones del país que comparten el  respeto por el libre pensamiento, la búsqueda del estado laico,  la dignidad del ser humano y la defensa de las minorías.

Por ende, nos declaramos en contra de toda organización, entidad, persona o manifestación que atente contra estos cuatro preceptos. Particularmente nos oponemos a los dogmas cristianos, en los que vemos encarnados  el odio, la intolerancia, la misoginia  y el yugo del más débil.

Exigimos al Estado una formación laica y de igual manera urgimos por denunciar las intromisiones de la iglesia  en la legislación de un país cuya Constitución Política lo consagra como pluricultural.

Propendemos por el cese de manifestaciones religiosas en espacios públicos y en los medios de comunicación, luchamos contra los vicios de la fe, el fanatismo y la ignorancia.

Reivindicamos la moral del buen ciudadano, atesoramos el civismo producto de una educación de calidad y deploramos los delitos que en la historia y en el ahora se cometen en nombre de Dios.

Somos BUENOS ATEOS, y cada día seremos más.

Únete e nuestra causa atea:

 @buenosateos  

 www.buenosateos.wordpress.com

 En cuanto terminaron de redactar el panfleto se dispusieron a colgarlo de la página de internet  que señalaban en él  y pusieron el link en su cuenta de twitter. A lo largo de la tarde pasaron de tener 700 seguidores a 930 y la tendencia parecía mantenerse.

Fotocopiaron el panfleto y lo pegaron en diferentes sectores de la ciudad. Al principio con una timidez aterradora pero luego con la confianza de quien repite mucho una misma acción, pese a insultos y desprecios,  hasta que las 5000 copias que habían impreso desaparecieron.

La bola de nieve había empezado a rodar y ninguno de los tres buenos ateos sabía la magnitud de lo que habían creado.

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