¿Es Dios un buen maestro?

1 de agosto de 2012

 

Es fundamental en una educación integral preguntarse qué tan buen maestro es Dios y qué tan dispuestos estaríamos dejando a nuestros hijos  en manos del Todopoderoso.

Para empezar, el mejor ejercicio que permite comprender el entramado religioso es apelar a las fuentes primarias,  es decir, los libros de la biblia.  Increíblemente, por los siglos de los siglos nos han vendido la idea de que la biblia es un hermoso texto  que a partir de elaboradas parábolas y bellas figuras literarias nos enseña a ser cada día mejores personas. Nada más alejado de la realidad: Cualquier lector desprevenido descubre fácilmente que además de necesitar con urgencia un corrector de estilo, la biblia  carece de la belleza que exaltan los pastores. De hecho es un texto morboso y violento plagado de sangre, muerte, injusticias y misoginia.  En complemento, también vale decir que por ejemplo, los cuatro evangelios   que resumen la vida de Jesús y que fueron inspirados por Dios, aportan datos inexactos y contradictorios  que  más que iluminar, confunden al lector cuerdo. Y ni qué decir de los muchos evangelios apócrifos que fueron desechados por los papas de turno porque no se acomodaban al dogma y un largo etcétera de ediciones, supresiones  e interpretaciones malintencionadas que nos tienen en el extraño embrollo económico que hace pobres a los creyentes y al Vaticano, uno de los estados más prósperos.

Dios no es un buen maestro. Dios es un ser grandioso que posee todas las virtudes, que abarca todos los espacios y que conoce todas las verdades, pero que no sabe un pito de  pedagogía:

Dicen que Dios es amor pero si no estás dispuesto a amarlo él te castigará sin piedad alguna.

Dios  es celoso. Su hijo pronunció una horrenda frase belicosa e intolerante que dice: El que no está conmigo, está contra mí  que aún hoy, los pastores la citan y la incitan en una clara afrenta contra la tolerancia.

Dios aborrece a las mujeres. Hay muchísimas citas bíblicas que así lo aseveran. Aquí transcribo mi favorita, que eventualmente te puede servir cuando se entere que una beata  le está metiendo la religión por los ojos a  alguien.

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.   Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva;  y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en trasgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.  Timoteo 2: 11-15.

Dios no sabe de enfoques pedagógicos. Pese a que por medio del Espíritu Santo  permitió a grandes pensadores  fortalecer la teoría pedagógica  hasta llegar a la gran variedad de maneras de enseñar que tenemos hoy; vemos que Dios es  cruelmente conductista: Si no me adoras yo mataré a tus primogénitos; si  no me complaces te  enviaré plagas, si te equivocas  no te corregiré con amor, sino que  te castigaré a ti y a los tuyos con toda la violencia imaginada…

Dios y su hijo Jesús, que a la vez es el mismo Dios,  apela muy pocas veces al diálogo y al amor en sus enseñanzas. Ejemplos, como los anteriores, hay por montones en la biblia…muy paradójico que aquel maestro que enfrenta a sus seguidores con lo que se atreven a pensar distinto, que comete los genocidios más crueles por culpa de unos pocos y que se complace con la sumisión de la mujer, resulte ser el maestro de maestros y el paradigma con el que muchas generaciones de docentes  se formaron.

 

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