¡FELIZ DÍA DE LA DEPENDENCIA!


El nacionalismo exacerbado, al igual que el fanatismo religioso, no son producto de la reflexión autónoma sino de la sumisión colectiva.
Hoy se conmemoran 202 años de la independencia de Colombia y parece que seguimos confundidos en lo que algún historiador atinó a llamar “La patria boba”
El amor ideal que profesamos por nuestra patria es, tristemente, un amor impuesto por los medios de comunicación y por profesores insensatos. Creemos que vivimos en el mejor país del mundo y esa es una concepción peligrosa porque desenmascara conformismo y subjetividad; en la medida en que sigamos celebrando la colombianidad con el fervor del hincha apasionado, difícilmente nos percataremos de que nuestros delanteros nos meten muchos autogoles.
Campañas multimillonarias como Colombia es pasión, la nueva Marca País, constatan los esfuerzos monumentales de gobiernos que necesitan la identificación del ciudadano con su causa. Como en los tiempos de la Alemania Nazi, en los radios suenan al unísomo las notas de nuestro himno nacional, dizque el tercero más bello del mundo.
Alentamos a nuestra selección de fútbol con el corazón y creemos ingenuamente que pueden llegar a ser los mejores deportistas; asumimos que los pequeños logros personales de algunos ciudadanos ilustres representan el empuje de toda una nación y los apropiamos. Idolatramos a César Rincón y a Jhon Leguízamo, así ni siquiera hablen un buen castizo. Escarbamos en la cultura de la estadística para reconocer nuestro nombre en algún listado internacional y vanagloriarnos con la flora y fauna colombiana que ni conocemos ni cuidamos.
Tanto nacionalismo polariza a la sociedad: No es extraño ver en los foros sociales comentarios despectivos contra aquel que se atreve a pensar distinto que el colombiano común. Se les acusa entonces de guerrilleros por asumir una posición opuesta al gobierno, se les tacha de maricas o de indios por defender a las minorías pisoteadas; se les condena en los medios masivos por atreverse a exigir sus derechos vulnerados, y todo esto con tanta ligereza y agresividad que pone a algunos a reflexionar sobre qué tan buenos ciudadanos son esos colombianos de reinados, fútbol y reaggeton.
Irónicamente, pese a todos los esfuerzos irresponsables por crear arraigo y patriotismo, en la práctica vemos con impotencia la dependencia internacional de la que somos víctimas. Las grandes marcas de ropa colombiana prefieren pagar mano de obra barata en Asia antes que generar empleo de calidad en Colombia; nuestro gobierno apoya las más terribles causas internacionales con tal de recibir beneplácitos de las potencias mundiales. Las multinacionales absorben al pequeño empresario colombiano y el ciudadano de a pie cree que comprar un carro sin aranceles es suficiente argumento para comerciar libremente con EE.UU. Vendemos nuestra alma en dólares para sentirnos parte de algo importante…
El amor por nuestra patria debe ser un amor aterrizado. Ya es hora de admitir que estamos lejos de habitar en el mejor vividero del mundo para repensarnos como sociedad y formar nuevas generaciones más tolerantes y emprendedoras. Solo así lograremos superar el mito del pueblo feliz y empezaremos a vernos como realmente nos ven a los colombianos en el exterior.

Anuncios

One Response to ¡FELIZ DÍA DE LA DEPENDENCIA!

  1. katatumbo55 dice:

    Reblogged this on Ateísmo, poesía y literatura and commented:
    Una reflexión de cara al 20 de julio, día de la independencia colombiana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: